Ella tenía frío, yo, le calentaba el alma.

Si, me gusta jugar con tu mente.
Enloquecer tus sentidos,
provocar tus ganas. Así, que te desconcierte sentir de nuevo,
con aquéllo que algunos llaman,
prohibido.

Quiero amanecer ahí,
a tu lado, encendiendo un nuevo día, probando tu ser. Amanecer ahí,
enredado entre tus piernas,
saboreando la miel.

Sabes, iniciar desde tus pies,
recorrer cada poro erizado,
despacio, suave,
mientras se incendia la piel,
en tanto retuerces de
placer y yo,
yo sigo recorriendo
tus contornos,
tus caminos y
saboreando las
comisuras que
te hacen sonreír.

Imaginame ahí,
baja la mirada,
me ves subiendo
lentamente,
no pierdes detalle…
De nuevo
Sientes.

Yo no pierdo esos momentos
cuando tus labios muerdes,
esos, en los que te pierdes
entre mis manos,
y con cada caricia las
ganas florecen.

Seguiré soñandote despierto,
hasta que este puto destino
decida que corra ese peligro
de acercarme ahí, a ti,
y navegar entre tu mirada
y tus labios…
Saboreando ese café,
endulzado con el sabor
de tu piel.

En aquél lugar,
donde solamente tu respiración
pueda escuchar y
tus suspiros regresen
con el eco de los gemidos
que no se pueden ocultar.

P. D. Ella, tenía frío.
Yo, le calentaba el alma.

Luis Oscar
RaczoBlue

¿Y si nos vamos a la mar?

Nos fuimos al mar,
una copa de vino,
un poco de sal.

La noche nos arropó,
caminamos por la arena
al azar,
tuvimos suerte,
la luna
iluminó nuestro
andar.

El vino se calentó,
la humedad nos
abrasó,
la brisa cubría
nuestros cuerpos,
y las sonrisas
fueron comparsa
de la mar al amar.

La alcoba nos esperaba,
de tulipanes llena estaba,
el balcón fue nuestro cómplice,
y del amor, del amor
la luna atestiguó cada beso,
cada caricia,
cada acto de pasión.

Al amanecer,
confirme con su sonrisa
la gran noche que aconteció,
fuimos uno siendo dos
y el fuego momentáneamente
en un tiempo
eterno se prolongó.

La mar como testigo
de aquélla pasión que nació
sin aparente razón,
y la vida continúa
con sonrisas
silenciosas,
y cada vez que nos vemos,
a la mar queremos regresar
y que el tiempo,
enredados nuestros brazos,
que deje de pasar.

Desde entonces,
por las noches,
al recordar,
la piel siente un extraño
palpitar,
remorará aquél
cielo estrellado,
y la música con la sal.

Al final, hicimos castillos
en la mar.

Luis Oscar
RaczoBlue

La puerta estuvo abierta

Deje la puerta abierta,
pensando que llegarías,
no quería que tardarás en entrar,
no quería perder más tiempo en que pasaras y poderte abrazar.

Deje la puerta abierta,
en sueños sabía que volverías,
que no tardarías,
que está penuria era demasiado
y que los brazos extrañaban aquélla sensación de saberte
entreverada en ellos,
en mi.

Deje la puerta abierta,
y si llegaba alguien más,
la devolvería. No concebía
un aliento desconocido,
extrañaba el tuyo para seguir
suspirando aún en los amaneceres,
ahí, abrazados al despertar.

Dejé la puerta abierta,
tal vez, era yo quien quería
cerrarla por fuera
y no regresar.

Recordaba cada tarde el café que preparaba para ti,
tu sonrisa al discutir,
y tu falso enojo para jugar
el juego de reconquistar.

Y así, viví con la puerta abierta,
que, al oscurecer mis ojos,
cerró alguien más,
me fui con la esperanza
de reencontrarnos en
el mas allá.

Luis Oscar
RaczoBlue

La cosa es, ¿por qué no la volví a ver?

Ella era mi mejor poema,
al recorrer su espalda
su mirada se encendía,
esos sus ojos de
nuevo brillaban.

Ella es poesía,
caminando a su lado,
daba fe de que
la naturaleza florecía.

Y cuando hacíamos el amor,
cada gota de nuestro
sudor se convertía en
el significado de la
confirmación de una
pasión que muchos
dirían que fue prohibida.

Prohibido es no volver
a sentir,
a volar,
a renacer en los brazos
y en las llamas de otro,
prohibido es ver la vida
pasar sin volver a besar
y sentir que el fuego
nos consume las entrañas,
prohibido es perder el
amor propio y dejarlo
en alguien mas.

Y ahí, en las entrañas,
revolotean cuervos que,
con el aroma de su cuerpo, se convierten en mariposas de colores, y aún en días grises,
me hacen sonreír.

Y sonriendo me fui,
sabía que otro día
volveríamos a ser,
y renacer ahí,
entre las sábanas
desnudos al
amanecer.

¿Café?

Luis Oscar
RaczoBlue

Volveremos a encontrarnos

Volveremos a encontrarnos,
entre tanto, soñemos que hemos
cambiado, que al volver a salir,
seremos otros, tal vez más centrados, menos soberbios, más preocupados.

Volveremos a encontrarnos,
más conscientes,
más humanos,
entre tanto, aquí encerrados,
nos pondremos a respasar
el desastre que hoy tenemos
por nuestra falta de voluntad.

Volveremos a encontrarnos,
tengo ganas de un abrazo,
de escucharte frente a mi,
recostarme en tu regazo.

Y entre tanto llegan los reencuentros,
sollozando en aislamiento,
soñaremos que cambiamos,
nuestra libertad añoramos,
a grado tal que, nuestra palabra damos, por sentir de nuevo que podemos caminar
a esos puntos de reencuentro, platicar, y sonreir, recordar que no podemos seguir igual, que es urgente el cambiar para volver a disfrutar de nuestra libertad.

Las reuniones han terminado,
los abrazos y saludos de mano han cesado,
de besos mejor ni hablamos,
el virus nos ha distanciado y,
contradictoriamente,
nos ha reencontrado,
con los cercanos,
con uno mismo, con aquellos que habíamos olvidado.

Volveremos a encontrarnos,
con la nostalgia del ayer,
y la esperanza del mañana.

Luis Oscar

RaczoBlue

Se acerca marzo

Se acerca marzo, con él, un año atrás el primer beso. Se acerca ese momento donde ambos ya no pudieron dejarse, difícil eran sus encuentros, más difícil evitarse.

Se acerca marzo, y con él los días de antaño en que cada momento aprovecharon para respirarse,
aún de lejos, sonreían,
se sabían.

Y así, ella lo leía, él le escribía,
él amor hizo el resto,
cuando la besaba, llovía.

Después de ese beso,
era inevitable
el navegar entre
sus piernas,
recorrer su espalda,
al finalizar esa travesía,
en sus senos él
dormía.

Se acerca marzo,
y los amantes
lo sabían.

En marzo festejarían,
tratando siempre de recuperar
aquellos días, en dónde el fuego
de esa pasión los consumía.

Y después de marzo,
ellos aún se respiran,
por las noches como
dos locos sonríen,
y quien a su lado está,
no comprende la dicha,
la alegría que sus labios
aún emitían.

Se acerca marzo y
los recuerdos siempre
los delatarían.

Luis Oscar
RaczoBlue

Me gustaba su hogar.

Me gustaba el hogar de su alma,
recorrer sus laredas,
las montañas de sus hombros, y
su piel erizada.

Me gustaba la miel de sus labios
cuando yo la besaba.

Acariciaba su hogar al recorrer su mirada, provocando su aliento cuando me acercaba, su oído escuchaba que yo le amaba, y en sus puertas la lluvia no cesaba.

Me gustaba su hogar cuando su calor yo provocaba, y ahí dentro, mientras jugaba, el café se preparaba, la habitación se inundaba con esa suave brisa, con ese aroma de amor y
café recién hechos.

Toque su puerta,
abrieron sus alas,
y juntos pactamos
que seríamos y estaríamos en
total libertad, para irnos,
incluso para quedarnos.

Toque a su puerta
sin saber que las puertas
que se abrirían serían aquellas
que nos dejan sin razón,
con un buen sabor de boca,
el corazón ardiendo, y
los labios sonriendo.

Hoy, al recordar su hogar,
ese que albergaba su alma,
toco de nuevo a su puerta,
con la diferencia que
cierro los ojos
para volver a verla.

Me gustaba su hogar, cuando mis manos la acariciaban.

Su hogar… era donde yo mi alma alimentaba.

Luis Oscar
RaczoBlue

Su hogar, era donde yo mi alma alimentaba.

Días grises

En las nostalgias de los días grises encontré el calor del arcoiris que al alma le hacía falta.

Los recuerdos llueven por los ojos, la mirada se llena de nubarrones y es que, el pasado tiende a revivir frente a una ventana que gotea silencios, con el aroma a café y el frío de las manos desapareciendo con esa taza que, poco a poco, nos absorbe.

Es ahí, frente a nosotros, en esta bella soledad donde comprendemos que la ausencia eterna siempre dolerá, que los pequeños momentos lentamente y con paciencia van forjando una pirámide de felicidad y que, por esta, siempre valdrá la pena luchar.

Tal vez la felicidad eterna no exista, pero la actitud que se tome ante las embestidas de la vida definirá la sonrisa valiente con la que, a pesar de todo, uno tiende a avanzar y es ahí, en la lucha diaria donde la satisfacción te llenará.

Hoy heme aquí bajo la lluvia, con este frío, y el titiriteo de los dedos, plasmando con el alma, los pedazos que he recogido de tanto andar, unos ya han sanado, otros pronto lo harán.

Luis Oscar
Raczoblue

Estados de Ánimo

Este es uno de esos pinches días que parece que nada avanza, que todo se queda estancado y, en el mejor de los casos, el tiempo transcurre en cámara lenta.

Uno de esos días donde todo revolotea en la cabeza, donde te dan ganas de voltear y ver si haz avanzado o aún te encuentras sentado frente a un teclado, a libros, viendo que buscar, que leer, como matar el tiempo, ese inquietante ruido del reloj, tic-tac, tic-tac, eterno, lento, necesario un escape, una salida, un caminar.

En ocasiones, entender que la paciencia es lo mejor que hay es tan difícil como razonar sobre las causas que te tienen sin avanzar, aún y cuando sea sólo el sentir de ese momento, de ese transcurrir.

Y no, no son falta de ideas, ni de ganas, simplemente, quizá, es uno de esos días, tal vez sólo horas donde hay que luchar más.
De repente, crees que la rutina te matará, pero no te das cuenta que eres tu quien no sabe el día a día como modificar, no nos percatamos que todo es rutina, y es tal, ya que no la sabemos enfrentar, mucho menos manejar.

En fin, saldré a caminar, el encierro no se me da y la jungla ya despierta está, vamos pues a hacer el día que nadie más de la rutina nos sacará, caminar un poco para engañar y así volver a reiniciar.

Aquí vamos pues, entendiendo que no todos los días están jodidos ni todo a la mierda uno debe de aventar… Y entendiendo que hay momentos donde, sin duda, ello placer nos dará.

Luis Oscar
@raczoblue

09-12-2015

Falsa Sociedad.

Vamos, hay que caminar, seguir avanzando entre la jungla, en medio de lo que es el peor animal de nuestra sociedad, el ser humano.

Ven, tenemos que fingir interés donde no lo hay, ser aquello, y aquellos, que no somos, soportar a los insoportables y que nos soporten sin querer, y todo, dicen, que por educación.

Ven, hay que tragarse las verdades, para que algún ser humano no se vaya a ofender, hay que mentir, piadosamente claro está, para que el castillo no se desmoronen y no incomodar.

Vamos, hay que avanzar aplastando a quien se tenga a bien atravezar, tolerar huevones porque así conviene a nuestra sociedad.

Ven, vamos a seguir viviendo lo más falsamente posible, ya que de querer cambiar, de hacerlo, empezariamos a sobrevivir en la oscuridad, señalados por nuestra ilustre sociedad.

Ven, tomama mi mano huyamos para alejarnos de esta pinche sociedad.

No se trata de ser violento, se trata de ser firme. El estar siempre observando lo política o socialmente correcto ha ocasionado que la ignorancia camine hacia adelante, tan sólo por no querer enfrentar a los necios

Luis Oscar
raczoblue